Como algunos domingos me senté frente al televisor para ver los noticieros nocturnos. Sabemos que la prensa nacional son unos ¨necromaniáticos¨ y para no dejar la costumbre esta noche también nos presentaron la crónica de un homicidio. Sin embargo este homicidio no sería común a los anteriores, este tendría un aliciente especial; La víctima y su homicida, ambos habían sido participantes de un programa que desde que empezó permaneció en la cumbre del rating de los sábados por la noche.
¨El valor de la verdad¨ un programa, cuyo formato (para explicarlo sucintamente) consiste en captar personas, quiénes esten dispuestas a ser entrevistadas y responder con total verdad para ganar dinero, previamente hallan estas pasado por la prueba del ¨poligrafo¨ o ¨detector de mentiras¨. Los televidentes segados por el morbo, atracción hacia acontecimientos desagradables, interés malsano por personas; quedan aprehendidas de dicho programa al que el codicioso entrevistado sucumbe ante las interrogantes aciagas del entrevistador.
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